Carta de presentación

CARTA DE PRESENTACIÓN

 

 

Desocupado lector: 

 

Cuando era niña escribía cartas a mis mejores amigas. De eso hace mucho tiempo, cuando todavía se esperaban con ansiedad las noticias de alguien. Las cartas recorrían el espacio como la luz de una estrella, hoy en día al buzón solo llega la luz en forma de factura. Ayer mandé un burofax, esa carta en la que se requiere fehacientemente a alguien el cumplimiento de algo. Suele escribirse como prueba ante un juicio por impago. Imaginaba al escribirlo, la posibilidad de realizar un acto poético: requerir fehacientemente a alguien  el cumplimiento de algo intangible como amor, lealtad, amistad …. Y pensé en  las personas que habían pasado por mi vida que podrían requerirme fehacientemente el cumplimiento  de una deuda intangible. A veces sucede que en algún punto  de la cadena  que une a dos personas el eslabón se rompe, tarde o temprano se fractura el equilibrio y alguien debe algo al otro que nunca podrá ser saldado.

Con trece años empecé a escribir poemas. Quería que alguien los escuchara y elegí a mi hermano pequeño como oyente. Me sentaba en la cama de mi cuarto y creo recordar que con un amago de solemnidad comenzaba a recitar. Mi hermano Manuel de siete años, permanecía en pie frente a mí, con sus ojos grandes y sus piernas asomando por el pantalón cortito. Escuchaba con atención, quizá intentara descubrir en qué consistía ese juego al que le convocaba su hermana, seis años mayor que él y que antes nunca le dejaba entrar en su cuarto. Escribía los poemas en un cuaderno de tapa dura, así lo hice durante cuatro o cinco años, hasta que ya no volví más a aquel cuaderno. Mis amigas íntimas y yo dejamos de escribirnos cartas tras la adolescencia. Los lazos se desatan, el deseo de recibir noticias se hizo menor y mayor la pereza de escribir. Pasaron los años, terminé la universidad, tuve hijos, varias mudanzas, se sucedieron poemas en hojas de Word, en carpetas de Windows. Escribo a mano la lista de la compra, algún verso suelto o apunte, la dirección de alguien. El movimiento de la mano sobre el papel es ocasional. Guardo las cartas de mis amigas íntimas atadas con lazos dentro de una caja. En cuanto al cuaderno de mis primeros poemas, desapareció. Lo busqué por todas partes. Tiempo después volví a buscarlo. ¡Cuántas veces lo busqué sin éxito! Intentaba recordar los poemas que había escrito en él y me venían a la memoria destellos de algunas palabras, algún verso suelto, el momento en el que fue escrito, sin embargo, no conseguía acordarme de memoria de ninguno de ellos. Pensé que podría encontrar una clave en ese cuaderno: ¿quién era la adolescente que había escrito esos versos?  

Un día, unos veinte años después de haber escrito el primer poema, sucedió algo. Tuve un súbito recuerdo: mi primer poema regresó. Había brotado de nuevo después de tantos años sumergido en la marea del tiempo y del olvido. Resurgió milagrosamente en mi cabeza.  Lo recité en voz alta con cierto temor de que volviera a disiparse en la nada al pronunciarlo.  ¿En qué consistía aquel juego? La niña que fui estaba recitando un poema a la mujer que era. La luz de la estrella llegaba hasta mí, esa luz era la mía hacía millones de años. Sentí la alegría del reencuentro, la carta deseada. El acto de escribir el poema se hace en soledad pero la finalidad es compartirlo. Y lo estaba compartiendo con mi otra misma. Solo a nosotras mismas podemos requerirnos fehacientemente el cumplimiento de ciertas  cosas que nos hemos escamoteado. Pero ya basta, las historia reales se ramifican sin fin.

Iré llenando este salón oscuro con mis poemas. Los he escrito más allá de mi cuerpo, con el movimiento que imprime la mano sobre el papel en el acto de la escritura, ese movimiento mítico. 

Puede que recordemos el primer poema que escribimos pero nunca sabremos cuál será el último, a no ser que se trate de una despedida consciente. Es probable que no reconozca mi último poema, o quizá sí: el mar borrando mis huellas en todas las orillas. El silencio al fin.

 

 

 

Blanca Morel , carta de presentación

Blanca Morel , carta de presentación