Pequeña oración a Marina Tsvietáieva por Blanca Morel

 


¿Recuerdas que sabíamos cosas sin nombres? Susurrabas a mi lado palabras de Rusia. Como una cascada  reíamos, dos niñas que ríen.  Puse un grano de sal en tus labios al nombrarte, y al nombrarte ardió una hoguera en la playa. Hubo amor para nosotras. ¡Y más viejo que el amor, el dolor, tan nuevo y viejo! A ratos no estuvimos solas. El lenguaje es un látigo sagrado, amazona. Fueron nuestros  pies  pequeñas estrellas.


MARINA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *