Tres poemas de Óscar Pirot

 

El poeta Óscar Pirot lleva en sus venas mensajes ancestrales de la cultura mexicana, pero no solo, es un poeta cosmopolita de raices aéreas y terrestres. Leemos su último libro con deleite, un bestiario llamado “Bestimenta”, publicado por “Esto no es Berlín” en en una cuidada segunda edición ilustrada. El poeta nos muestra su devenir animal: a veces animal salvaje, a veces insecto, otras animal doméstico o mitológico, devenir capturado en la palabra poética que queda ya como una piel donada con la que guarecernos de la intemperie.

 

 

UNICORNIO

De mi pecho salió de pronto un unicornio blanco

que al desgarrar mi tórax

corrió velozmente derramando el paisaje

que en mí dormía

 

                                                  no soy

                                                  sino una huella más

                                                  en su camino

  

 

HORMIGAS

Es ya sabido que las hormigas son capaces de levantar 50

veces su propio peso

por eso es común verlas arrastrar hojas que superan la

dimensión de su carnes

signos cargando el llanto verde del sauce

 

el silencio es una hormiga que no pesa

por eso es capaz de levantar infinitamente su propio peso

 

la carne del poema

en la ingravidez de la palabra.

 

ANTIGUA CREENCIA

Cuando los hipopótamos permanecen

fuera del agua

más de lo debido

comienzan a sudar sangre

 

lo sé porque los he visto

adentro de mi zoológico

flotando igual que

una piedra rugosa

y bendita

 

su morbidez en el templo

derrumbado de mi voz

 

bendice, Señor

este lago perpetuo

este tierno hipopótamo

que sale a flote en el manantial noctámbulo

 

soy flaco, Señor

pero peso toneladas

en mí cabrían todas las sandías

enterradas en las fauces

del mamífero yerto

 

yo no soy el que escribe

sino el que se desangra, Señor

mi sangre véala usted

 

y a mí cuerpo arrastrándose

en las lágrimas que soporto

apenas como cuchillos

lamiendo el cuerpo

de las palabras

 

me han visto

en la languidez escuálida

en las murallas de mi cuerpezote frágil

 

yo soy, Señor

la antigua creencia

 

aquella que dice:

 

A la sangre

fresca sólo

le queda rezar

para que el sol

la convierta

en su propia costra,

 

Señor.

 

               de “Bestimenta” en “Esto no es Berlín”(2ª edición)

 

 

Óscar Pirot (Ciudad de México 1979). Reside en Madrid, miembro del colectivo Lavarca Ebria. Autor de los poemarios Memoria del Agua, Luz anfibia (Mención Especial del Jurado en el Premio de Poesía Universidad Complutense 2010) y Bestimenta. Parte de su obra aparece recogida en diversas antologías, ha participado en libros de ensayo y fotopoesía. Actualmente prepara un proyecto poético que tiene como punto de partida el escenario de las redes sociales.

 

 

Óscar Pirot

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