La ladrona

Poemas

 

al torcer la línea del verso

el pájaro torció su vuelo

y pasó rozándome el rostro

 

me caían lagrimas porque A. P.

murió

por no poder morir de amor

 

el rumor del mar era duro

el pájaro -una gaviota de pico salado-

lentamente perforaba

sin poder entrar

sin poder salir de mí

 

un hombre me dijo:

ladrona

debes limpiarlo todo

y barrer tus huesos blancos contra dios

 


 

el patio de vecinos oculta un misterio

tengo miedo a la colada

y mis argumentos son inconsistentes

 

un babero se despeña en el abismo vecinal

y no quedan pinzas para nuestras sábanas de boda

 

mira cómo vence en el instante

el fulgor de la televisión encendida

 

a veces suben ruidos remotos de lo que nunca llegará

 

escucha los relojes

son arena

 


 

he robado las lilas a punto de morir de todos los jardines

¿para qué me pregunto?

…maniática obsesiva

 

un poema bastará

un poema

soldadito de plomo contra el fuego

pero nunca está escrito el poema

nunca termina el suplicio

 

y ellas

miradlas

aromando sin rencor el patio de aljibes

 

Señor del poncho de sombra

de la risa y el surco

será el poema mi reverencia

al caer

al

fuego

 

Oh yo creadora de catedrales de palillos

de flores puestas en vasos

hago el amor inmóvil

hago el amor

con la pesadumbre

soldadito bonzo de la melancolía

aguijón contra la ignorancia

 

Señor de los recortes de papel y de la gasolina quemada

celebraré mis huesos consumidos en el aceite de tu lámpara

y será el poema mi reverencia

al caer

al

fuego

 


vi caer velos negros

uno a uno cayeron de mi cara

cada vez más rápidos

como días desplomados

que interminablemente se repiten y mueren

 

deseaba mi cuerpo que llegara el fin

que ya no más velos

tuvieran mis ojos

y ver la luz por vez primera:

la que no daña

la que no sufre

la que ansié mía de Él

 

pero mirad

al final sólo vi

que como una estratagema había sido todo

 

saliendo de mí misma tras el último velo

sólo un mono salió y se fue de mi alma

 


lunas arden de espaldas

cuando ayeres soplos carne

antes antiguamente en lo mítico

la Física duda la Ley

 

estar a punto a punto y nada

 

pasto

soy una vaca ciega en la verde noche

licuándose las esferas de lo hermoso derruido

 

pajaritos son tus dedos picotean mis átomos

mis átomos miguitas en tu pico hiriente

 

alumbra el futuro adelántate para llevarme

a nuestro lecho perfectamente alineado

con la dicha

 

santíguate que pasa mi conciencia

dale que dale con su machacona piedra

 

tendremos agua en los dedos un instante

y a poquito adioses

de belleza

de dolor

 


       14-07-06

 

un pequeño ángel duerme

bajo el enebro duro

de mi alma

 

aciculadas hojas

el tiempo cristaliza

en vena

 

además, existiendo, por lo tanto, juramentos grabados en mi espalda

 

además, mordiendo, por supuesto, el camino de mi lengua

 

además, al fondo, nuestro lingam desangrado

 

deben de ser

barcos diminutos

encallados en mi tráquea

 

la tristeza cromada

último modelo

de caballo exhausto

 

es la revista del supermercado

un gran apoyo moral:

compro carne y sigo viva

 

                    (del poemario inédito La ladrona)

 

 

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